viernes, 15 de abril de 2016

23 DE ABRIL. DÍA DEL LIBRO.

En una lista con los mejores escritores de todos los tiempos, Miguel de Cervantes y William Shakespeare ocupan las primeras posiciones. Hay un universo cervantino y un universo shakesperiano que miles de críticos han estudiado. Ambos genios crearon mundos que han influido en la literatura y el arte desde hace cuatro siglos. Por ello, este año se celebran cientos de actividades para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de los dos escritores más célebres de la historia.
Toda la información de esta entrada está tomada de :http://wikisaber.es/comunidadwiki/blogs/blogpost.aspx?id=338
CERVANTES Y SHAKESPEARE.
El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. ¿Por qué precisamente este día? Se cuenta que el 23 de abril murieron dos de los autores más importantes de la historia de la Literatura: El Manco de Lepanto y El Bardo de Avon o, lo que es lo mismo, Miguel de Cervantes y William Shakespeare. También se dice que las vidas de estos dos genios estuvieron llenas de coincidencias, pero ¿son estos datos ciertos? Vamos a conocer un poco las vidas y obras que cambiaron la Literatura y el teatro para siempre.

Vamos a deshacer algunos mitos: Miguel y William no murieron el mismo día. El primero murió el día 22 de abril de 1616, pero fue enterrado el 23, por lo que casi lo podemos dar por cierto. El segundo murió realmente el 3 de mayo, pero como en Inglaterra se utilizaba un tipo de calendario distinto (el juliano en vez del gregoriano que se usaba en España), la fecha oficial de su defunción es el 23 de abril. Como vemos, la fecha de celebración del Día del Libro parece un poco cogida por los pelos, pero si añadimos que ese mismo día del mes murió Inca Garcilaso de la Vega y que nacieron otros escritores importantes como Vladimir Nabokov, podemos comprender que, en realidad, resulta ser una fecha muy adecuada. Pero es hora de centrarnos en nuestros protagonistas y conocer un poco mejor las aventuras y obras de dos autores universales que hicieron historia con sus palabras.
Miguel de Cervantes, el Manco de Lepanto.

Miguel de Cervantes, apodado también “Príncipe de los Ingenios”, es el novelista, dramaturgo y poeta más conocido de España, hasta el punto de que al castellano se le denomina “Lengua de Cervantes” por la enorme influencia de su obra.

La vida de un escritor puede parecer aburrida y sedentaria, pero, desde luego, la de Miguel no lo fue. Nació un septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, y fue el cuarto de siete hermanos. Su padre, que era médico, tuvo que pasar por prisión por deudas que no podía pagar. Hace tantos años de esta etapa de su vida que nadie sabe a ciencia cierta dónde estudió Miguel, pero ya en su juventud comenzó a escribir pequeñas poesías y se aficionó al teatro.
Pasados unos años se fue a vivir a Italia, al parecer buscado por la justicia tras haber herido en un duelo a un maestro de obras. Durante su estancia en Roma, se empapó de la cultura italiana, de la que guardó un grato recuerdo. Visitó varios lugares del país hasta que se alistó en un tercio del ejército y, embarcado en una galera, se dirigió a la guerra. Participó en la cruenta Batalla de Lepanto, que enfrentó a una coalición cristiana compuesta por España, Venecia, Génova y la Santa Sede contra una flota de turcos otomanos. Cuentan que Miguel estaba muy enfermo antes de entrar en batalla, pero que él agarró su espada negándose a reposar mientras sus compañeros luchaban. Al final, la coalición cristiana salió victoriosa, pero entre sus bajas y las del enemigo sumaron más de 30.000 muertos. Cervantes salió vivo de la carnicería, pero un trozo de metralla le dejó la mano izquierda inútil, conociéndose desde entonces con el apodo de “El Manco de Lepanto”.

Pero no acaban aquí las desventuras de Miguel. Pasó unos años más como militar hasta que, en 1575, la galera en la que volvía a España junto con su hermano Rodrigo, fue apresada por turcos, que le vendieron como esclavo. Sus captores pidieron un alto rescate por él, ya que sabían que era un personaje relevante, por lo que su familia no se pudo permitir pagarlo. Pasó preso cinco años, pero no se quedó de brazos cruzados, sino que intentó escaparse en, al menos, cuatro ocasiones sin mucho éxito, ya que sus planes fracasaron por traiciones e imprevistos. Su familia consiguió dinero para rescatar a uno de los dos hermanos, pero Miguel prefirió que Rodrigo fuera el afortunado, volviendo este último a España y dejando atrás al escritor. Un Fraile cristiano se encargó de reunir el dinero que hacía falta para el rescate y consiguió su libertad en septiembre de 1580.
Tras varios trabajos realizados para pagar las deudas del rescate, Miguel contrajo matrimonio en 1584 con Catalina de Salazar. Entre los años 1581 y 1583, Cervantes escribió La Galatea, considerada su primera obra literaria con todas las letras, que trata sobre una virtuosa joven cortejada por dos pastores. La Galatea era la primera parte de una saga de seis entregas, pero, desgraciadamente, otros proyectos alejaron a Cervantes de completar una segunda entrega, por lo que quedó incompleta.
Varios años después, se estableció como cobrador de impuestos en Sevilla, dirigidos sobre todo a mantener costosas guerras en las que, por aquel entonces, participaba España. Este trabajo no le hacía muy popular entre sus conciudadanos, como habrás supuesto, ya que nadie veía con buenos ojos que le quitaran su dinero para guerrear. En 1597, Cervantes fue acusado de aprovechar su cargo para robar dinero público, así que fue encarcelado, donde comenzó a imaginar el universo de su obra cumbre: Don Quijote de La Mancha.
Don Quijote de La Mancha o El Caballero de la Triste Figura.
Esta obra comenzó siendo una burla a las novelas de caballerías que tan de moda estaban en la época, llenas de caballeros de brillante armadura que rescataban a virtuosas doncellas en apuros, pero terminó siendo un reflejo de la sociedad española de la época y una crítica muy ingeniosa. La novela se divide en dos partes: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha” y “El ingenioso caballero Don Quijote de La Mancha”, que narran las desventuras de un hidalgo delgaducho llamado Alonso Quijano que enloquece tras leer demasiadas novelas de caballería, creyéndose él mismo un caballero andante. Tras renombrarse a sí mismo “Don Quijote de la Mancha”, monta en su caballo Rocinante en busca de aventuras. A pesar de su aparente locura, que le lleva a situaciones extravagantes como pelear contra molinos de viento creyendo que son gigantes, Don Quijote es un personaje entrañable de gran lucidez.
También se le unirá como fiel escudero Sancho Panza, un aldeano bajito y regordete, sencillo y con una gran sabiduría popular, por lo que resulta un buen contrapunto a su culto y loco señor. Don Quijote buscará el amor de Dulcinea del Toboso ya que, según las viejas novelas de caballerías, todo caballero debe dedicar sus hazañas a una hermosa doncella. En realidad, Dulcinea es una campesina llamada Aldonza, pero la fértil imaginación y locura de Don Quijote la convierten en emperatriz. A lo largo de su viaje, Don Quijote se verá envuelto en mil y una situaciones debido a su locura, aunque no tendrá tanto éxito como los flamantes caballeros de las novelas a las que es tan aficionado.
La primera parte de la novela, publicada en 1605, fue un éxito, marcando época en el mundo de la escritura e influyendo notablemente sobre la novela moderna. La segunda parte no llegó hasta 1615, ya que durante este tiempo, Cervantes publicó un conjunto de doce narraciones breves llamado Novelas Ejemplares. Cervantes murió un año después de la publicación de la segunda parte y, tras su muerte, se publicó otra novela suya titulada Los trabajos de Persiles y Sigismunda, cuya calidad fue eclipsada por las aventuras de Don Quijote.
Uno de los grandes méritos de Cervantes fue tomar un género explotado y agotado como el de las novelas de caballerías y sacar de él un nuevo género lleno: la novela polifónica, llena de puntos de vista y complejidad. Aunque experimentó con otros géneros, nunca llegaría a igualar la genialidad narrativa de su propia obra maestra.
William Shakespeare, El Bardo de Avon.
 La vida de William Shakespeare está llena de misterios, ya que hay muy poca información sobre él. Esto ha hecho pensar a algunos historiadores que el mayor autor en lengua inglesa de la Historia ni siquiera existió, que simplemente era un pseudónimo tras el que se podía esconder alguno de los escritores más famosos de la época, y que el verdadero William Shakespeare jamás tuvo que ver con esos textos geniales.
Esta teoría viene dada por el origen humilde de Shakespeare, nacido en Stratford-upon-Avon en 1564. Era el tercero de ocho hijos de un próspero comerciante, que cayó en desgracia acusado de un comercio ilegal. Nadie sabe dónde estudió William, aunque se supone que fue en una buena escuela donde aprendió las obras de grandes autores como Esopo. Cuando alcanzó los dieciocho años de edad, William contrajo matrimonio con Anne Hathaway. Tuvieron dos hijas y un hijo, pero éste último murió joven.
Pasaron unos años oscuros en la vida de William en los que no hay constancia de lo que hizo; solamente se sabe que, en 1592, Shakespeare ya se encontraba en Londres trabajando como dramaturgo y que comenzaba a destacar. Pronto se convirtió en actor, escritor y copropietario de una compañía teatral muy popular. Fueron años prósperos para William, en los que llegó a ganar bastante dinero, aunque acabó por retirarse a su pueblo natal en 1611. Dos años después, el teatro donde guardaba sus obras se incendió, perdiéndose gran parte de su trabajo, incluyendo una comedia inspirada en un personaje de Don Quijote de la Mancha llamada Historia de Cardenio. Aquí se cruzan por primera y última vez los caminos de nuestros dos protagonistas, ya que lo único que se puede afirmar es que William Shakespeare llegó a leer la primera parte de Don Quijote, aunque nunca sabremos si llegó a leer la obra completa.
William murió el 23 de abril de 1616 (según el calendario que usamos ahora, el 3 de mayo) y sus hijas no tuvieron descendencia, así que su estirpe se extinguió para siempre. Cuenta la leyenda que el propio Shakespeare escribió el epitafio de su tumba antes de morir para evitar que le desenterraran en un futuro, en el que maldice a aquel que se atreva a abrirla:

Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
bendito sea el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos.
Se dice que junto a su cadáver reposan sus obras inéditas, pero el miedo de la maldición de sus palabras ha mantenido alejados a los curiosos. Mucho se ha hablado sobre si Shakespeare fue el verdadero autor de sus obras. Se sabe que la persona existió, sin embargo, hay voces críticas que afirman que su nivel cultural no era suficiente para crear tan magnas obras, además de que sus obras pueden contener mensajes ocultos y referencias a otros dramaturgos que podrían estar detrás de su autoría.

El Teatro de la época.
Cuando Shakespeare se inició en el teatro, este arte estaba sufriendo una profunda renovación en Inglaterra. En sus orígenes, el teatro era una tradición popular asociada a otros entretenimientos más bárbaros como peleas de osos encadenados a perros, pero poco a poco fue ganando mecenazgos de nobles y fue adquiriendo prestigio. Aún así, las obras se representaban en los patios interiores de las posadas, muchas veces focos de enfermedad por la falta de higiene, además de lugar común de revueltas y peleas. Estos factores de riesgo hicieron que la representación teatral se regulara, haciendo que únicamente se pudiesen representar obras en lugares autorizados. Así se construyeron los primeros teatros, en los que William pudo dar cobijo a sus obras y oficializar su profesión en lugares que podían llegar a acoger a unos 2000 espectadores.
Las mujeres tenían prohibido actuar, así que se encargaban los papeles femeninos a jóvenes varones de aspecto aniñado y voz suave. Era un teatro popular lleno de chistes de mal gusto, pero también había lugar para la afectación más fina, por lo que resultaba una mezcla muy enriquecedora que le daba un carácter especial. Era muy común presentar el personaje del Bufón en las obras, ya que su carácter de individuo con pocas luces permitía a los autores introducir críticas a las autoridades que se hubieran considerado una ofensa (incluso delito) en boca de personajes inteligentes.
Sus obras.
Debido a la escasez de datos sobre la vida de Shakespeare, no se sabe muy bien el orden de publicación de sus obras. El manuscrito First Folio reagrupa gran parte de su producción literaria, pero fue publicado ocho años después de su muerte. En él se mezclaban comedias, tragedias y obras históricas, los géneros más importantes que trató.
Las Tragedias son historias de seres humanos desdichados que sufren, matan y mueren, todo de una manera muy trágica y exagerada. Su tragedia más conocida en un nivel popular es Romeo y Julieta, una historia de dos jóvenes de clanes opuestos que se enamoran a pesar de la oposición de los suyos. También son muy conocidas otras obras como Hamlet, que trata de conspiraciones y muerte en torno al trono de Dinamarca; Otelo, cuyo protagonista es un moro (algo tabú en la época) que vive todo tipo de desventuras, o El Rey Lear, otra tragedia sobre un rey de las Galias destronado y su hija.
Las comedias eran el contrapunto a las tragedias, con continuos juegos de lenguaje y enredos dados por los contrastes entre clase social, género o poder. Tras varias aventuras disparatadas, al final de la obra se restaura la cordura de la trama y el orden vuelve a la vida de los protagonistas. Los finales suelen ser festivos y placenteros y las tramas suelen incluir el personaje del bufón, siendo Falstaff el predilecto en las obras de Shakespeare. Entre sus comedias más conocidas están El sueño de una noche de verano, Mucho ruido y pocas nueces, La fierecilla domada o El Mercader de Venecia, esta última con toques trágicos.
Por último, las obras históricas cumplían una función oculta: trataban sobre grandes monarcas para que el pueblo los glorificase y no se rebelara contra ellos. Se dice que Shakespeare introdujo en sus obras varias críticas ocultas a los poderes vigentes en su época. Enrique VI o Ricardo III son dos ejemplos de las obras históricas del autor. Además de las ya mencionadas, existen más obras atribuidas a William: comedias novelescas o de fantasía, obras perdidas y otras cuya autoría no es segura.
Como ves, tanto Cervantes como Shakespeare consiguieron un hueco en la Historia gracias a su talento y capacidad de innovación, dejando para las posteriores generaciones un legado extraordinario. Fueron verdaderos pioneros y, sin ellos, la novela y el teatro no serían lo que son hoy. Tenían una gran pasión por lo que hacían y supieron recorrer caminos nuevos dejando atrás las ataduras y las tradiciones. Quién sabe, puede que dentro de 400 años hablen de tus hazañas, así que, si te gusta escribir, aprende de los maestros y encuentra tu propio camino.

Fuentes:

Biografías y vidas (1) (2)

Wikipedia (1) (2)
















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